Tenés un montón de no ir al dentista, pero de repente empezás a ver que tus dientes se están "negreando" y decidís ir para que te hagan una limpieza. Como es tu primera semana en un nuevo y lejano país en el que estás solo, decidís ir pasar consulta para tener una linda sonrisa en este "nuevo comienzo" de tu vida.
Cuando llegás, te empiezan a revisar la boca y cada diente y te dicen "Tenés negros todos los dientes. Vamos a tener que remover una muela porque ya está totalmente negra". Nervioso, aceptás y la dentista procede. Con sus dedos adornados por sus uñas largas y rojas molestamente empieza a hacer el trabajo. Tan pronto logra retirar la muela, empezás sin poder controlarte a arrojarle a la cara un espeso líquido negro. La dentista pronto se limpia, levanta el teléfono y llama a su asistente para decirle: "Silvia, ¡traiga una inyección con sedante rápido! Tenemos otro caso de una fuente de petróleo debajo de las cordales, hay que amarrarlo para aplicar extracción periódica y vender todo lo que produzca, ¡apúrese!". ¿Qué harías?

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