jueves, 11 de julio de 2013

Niños, les presento a Firulay


"Manos las de mi madre" decía el niño poeta ahuachapaneco Alfredo Espino. Y esque solo una madre conoce a sus hijos tan bien y sabe como agradarlos... ¿verdad?

Se les murió el Tyson, aquel Rottweiller con el que crecieron tu hermano y tú. Tu mamy los ha notado tristejos a ustedes los peques de la casa y, habiendo sido ella siempre una mujer "de armas tomar", decidió ponerle solución pronta al problema del vacío que ha dejado el canino en la casa.

"Niños, tenemos un nuevo perro", les dice sonriendo, tan solo unos días después. Tú y tu hermano saltan de felicidad, se abrazan y ríen. La señora agrega: no es un cachorro, ya está grande y lo van a notar con un poco de sobrepeso, pero es juguetón, le gusta lamer botas, sobre todo de cuero y es negro como Tyson. Va a estar durmiendo en el cuarto de mamá. "Firulayyyyyy, vení rápido hijuelagranputa huevón de mierda", lo llama tu mamy, cuando ves que entra a la sala gateando lo que parece ser una persona enmascarada en un traje de látex negro. Al estar más cerca el "perro", te das cuenta de que las patas y las manos son humanas y el can exclama: "tengo hambre, quiero que me orinés encima y me maltratés", con un tono de voz idéntico al peculiar de tu padre y luciendo tal como vos pensás que él se vería en dicho atuendo. Se quedan tú y tu hermano estupefactos, atónitos, completamente sin palabras, tras lo que tu madre solo añade: "por cierto, niños, el perro habla en español humano, estas razas nuevas que mutan ya vienen más avanzadas. Ah, y les cuento que su papy se ha ido a vivir al extranjero por varios años. Les aviso cuando vaya a venir a visitarnos" ¿Qué harías?



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